miércoles, 11 de abril de 2012

Ibaka se abona a las 5 'chapas' por noche: "La gente se entusiasma"


Oklahoma es el mejor equipo del Oeste gracias a la extraordinaria aportación ofensiva de sus dos estrellas, Kevin Durant y Russell Westbrook. Sin embargo, su sensacional balance de 42-15 tampoco se entendería sin la presencia bajo los aros de Serge Ibaka. Son los tres únicos jugadores de los Thunder que han sido titulares en los 57 partidos que han disputado. Los dos primeros lideran el ataque. La defensa es cosa del pívot español, cuya capacidad taponadora está asombrando a la NBA. En la carrera por ser el mejor defensor de la Liga ya aparece su nombre.
Serge es de los jugadores que sabe cuál es su rol y, aunque poco a poco vaya progresando otros conceptos del juego, intenta desarrollar el papel que le han asignado. Como le ocurre en la selección española, él luce cerca de su propia canasta. "En este equipo hay muchos anotadores. Yo también podría hacerlo y voy mejorando, pero a otros se les da mucho mejor. Lo mío es trabajar en defensa. Sé que el equipo necesita mi energía atrás", cuenta.
La temporada anterior ya fue el jugador que más tapones colocó, aunque no tuvo el mejor promedio. Este curso domina todas las estadísticas al respecto. Promedia 3,56 gorros, una cifra que no se registraba en la NBA desde que Marcus Camby consiguiera 3,61 hace cuatro campañas. El mérito de Serge radica también en que no disfruta de demasiados minutos. Juega algo más de 27 por encuentro. Estando tan poco en cancha, sólo Manute Bol y Mark Eaton tuvieron mejor media taponadora que él.
Ibaka tiene un don para taponar que incluso a él le cuesta explicar. No hay una fórmula secreta y el trabajo, al que Serge es adicto, puede ayudar, pero tampoco resulta determinante. "Es cuestión de ganas y de intensidad", resume. Sin duda, sus 224 centímetros de envergadura son decisivos. También su capacidad de reacción, su coordinación para no cometer faltas -pone 1,31 tapones por cada personal, el mejor registro de la Liga- y su potencia de piernas. "Sé que salto mucho, pero nunca he medido cuánto", asegura Serge, que lleva 21 partidos seguidos poniendo al menos un gorro.
Cambiar la trayectoria de tiros del rival es una de las cosas que más hacen disfrutar al pívot de los Thunder. Este año ya lo pasó en grande cuando colocó 10 tapones a Dallas y Sacramento y 11 a Denver, su tope personal y que le sirvieron para lograr el primer triple-doble de su carrera. "Cuando pongo un tapón, me siento muy bien. La sensación que produce es increíble. Y si mando el balón a la grada, la gente se entusiasma, como todos mis compañeros", sentencia.
De esa sobredosis de adrenalina defensiva se benefician en Oklahoma, donde se muestran encantados de tenerle en sus filas. "Necesitamos que Serge proteja nuestra zona. Es un jugador tremendo que marca diferencias", considera su entrenador, Scott Brooks. Si los Thunder tienen el segundo mejor balance de la NBA y son aspirantes al anillo no es sólo por Durant y Westbrook. Ibaka les guarda las espaldas.

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